martes, 15 de junio de 2010

¿Cómo debo enseñar mi asignatura?

Sin duda alguna la mayoría estaremos de acuerdo en que la actividad que realizamos esta semana de consultar y buscar en internet recursos que nos ayuden a mediar el aprendizaje de nuestra disciplina y el registro de la información en la plantilla aunque ha sido un poco laboriosa ha resultado muy enriquecedora, ayudándonos a ampliar nuestra percepción sobre lo que tenemos que hacer para poder enseñar nuestra asignatura.

En base a la información analizada y contestando la pregunta sobre qué tenemos que hacer para enseñar conforme a las particularidades de la asignatura o del área de conocimiento a la que pertenece nuestra materia, mis conclusiones son las siguientes:

La educación básica y media debe tener como propósito que los estudiantes alcancen las “competencias matemáticas” necesarias para comprender, utilizar, aplicar y comunicar conceptos y procedimientos matemáticos. Que puedan a través de la exploración, abstracción, clasificación, medición y estimación, llegar a resultados que les permitan comunicarse y hacer interpretaciones y representaciones; es decir, descubrir que las matemáticas si están relacionadas con la vida y con las situaciones que los rodean, más allá de las paredes de la escuela.

Para enseñar matemáticas, primeramente debemos motivar a nuestros alumnos para que ellos deseen aprender. Si no existe este deseo, no habrá un aprendizaje significativo. Por esto es importante que tengamos confianza y mostremos alegría de trabajar la matemática con nuestros alumnos. Es recomendable presentar a los alumnos siempre el objetivo general de la clase para que ellos comprendan su importancia y cómo se relaciona con otros temas. Al finalizar el trabajo siempre es conveniente hacer un resumen de los puntos sobresalientes, lo cual a la vez nos servirá como base para las lecciones posteriores.

Los profesores debemos concebir las matemáticas más como "una forma de pensar" que como "una forma de hacer", el reto para nosotros como formadores de una disciplina es lograr que nuestros alumnos desarrollen habilidades de pensamiento y el uso de herramientas que les permitan resolver problemas de su vida cotidiana y, sobre todo, les motiven la curiosidad innata que cada uno de nuestros jóvenes tiene por descubrir y explicar el mundo que les rodea.

Necesitamos utilizar estrategias que permitan desarrollar en los alumnos las capacidades para percibir, comprender, asociar, analizar e interpretar los conocimientos adquiridos para enfrentar su entorno, dándoles una orientación general sobre la matemática, proporcionándoles los métodos de razonamiento básico que les permitan afianzar sus conocimientos, ofreciéndoles experiencias que estimulen su curiosidad y construyan confianza en la investigación, la solución de problemas y la comunicación. Debemos alentar a los estudiantes a formular y resolver problemas relacionados con su entorno para que puedan ver estructuras matemáticas en cada aspecto de sus vidas.

Es importante considerar que el conocimiento matemático no es algo totalmente acabado sino en plena creación, que más que conceptos que se aprenden existen estructuras conceptuales que se amplían y enriquecen a lo largo de toda la vida, entonces ya no bastará con la exposición. Habrá que hacer partícipe a los alumnos del propio aprendizaje. Y sólo hay una forma de hacer partícipe a los alumnos: dándole un significado a todo lo que se enseña. Permitir que los alumnos participen en la construcción del conocimiento es tan importante a más que exponerlo. Hay que convencer a los estudiantes que la matemática es interesante y no sólo un juego para los más dotados. Por lo tanto, los problemas y la teoría deben mostrarse a los estudiantes como relevante y llena de significado.

El estudiante debe entender que las matemáticas hacen sentido, que no son simplemente un conjunto de reglas y procedimientos que se deben memorizar. Por ese motivo necesitan experiencias en las que puedan explicar, justificar y refinar su propio pensamiento, no limitarse a repetir lo que dice un libro de texto. Necesitan plantear y justificar sus propias conjeturas aplicando varios procesos de razonamiento y extrayendo conclusiones lógicas. Los estudiantes deben tener una buena cantidad de experiencias para poder desarrollar un sentido intuitivo de números y operaciones; una forma de “sentir” lo que está ocurriendo en las distintas situaciones en las que se podrían utilizar varias operaciones.

No debemos olvidar la importancia de dar a los alumnos oportunidades para realizar trabajo reflexivo y colaborativo con otros y reconocer que el profesor no es el único que conoce y transmite el conocimiento.

Finalmente quiero recalcar la necesidad de incorporar y utilizar las herramientas tecnológicas como mediadoras en este proceso de enseñanza-aprendizaje, ya que nos ofrecen a los maestros de Matemáticas la oportunidad de crear ambientes de aprendizaje enriquecidos para que los estudiantes perciban las Matemáticas como una ciencia experimental y un proceso exploratorio significativo dentro de su formación.

domingo, 6 de junio de 2010

¿El aprendizaje es algo tan trivial que se puede observar y medir con base en unas simples preguntas a propósito de unos contenidos cualesquiera?

Definitivamente no. La medición del aprendizaje es compleja y relativa, entre otras razones, porque el aprendizaje no tiene nunca un valor cero (por poco que se sepa, algo se sabe), el cual representa el punto de partida para cualquier medición. La complejidad del aprendizaje la encontramos desde su definición, ya que ésta puede ser tan amplia o tan corta como uno la quiera ver, ya que existen diferentes puntos de vista, tantos como definiciones, siendo difícil poder encasillarla en algo trivial que se pueda observar y medir con base en unas simples preguntas.

El aprendizaje implica en el ser humano procesos de alto nivel de complejidad. Allí se entrecruzan órdenes de determinación neurológicos y psicológicos, motivaciones tanto consciente-preconscientes como inconscientes, deseos y obligaciones, factores históricos individuales y ambientales, por mencionar algunos.

Podemos definir el aprendizaje como un proceso que se lleva a cabo para adquirir nuevos conocimientos, habilidades, destrezas y conductas o valores que son el resultado del estudio, del conocimiento o de la observación del individuo. Es base a la definición anterior se puede comentar que se considera al aprendizaje como una de las funciones mentales más importantes ya que no es propia del ser humano, si no que se refleja también en los animales. Pero en esta ocasión el enfoque se da sobre el aprendizaje humano y este está directamente relacionado con la educación, el desarrollo personal y obviamente la motivación del individuo por tener más conocimiento. Dado que el ser humano es un ente racional, cada individuo posee características personales diferentes y por lo tanto cada individuo tiene diferentes estilos de aprendizaje y formas particulares para percibir y procesar la información, lo que hace más compleja su medición.

Hay formas diferentes de aprendizaje como las que se adquieren mediante la puesta en acción de distintos procesos cognitivos que tienen su base en el sistema nervioso y que utilizarán, también, áreas y estructuras diferentes del cerebro y cerebelo. El aprendizaje exige la existencia de mecanismos cerebrales que recojan la información, la retengan durante períodos prolongados de tiempo, tengan acceso a ella y la evoque cuando resulte necesaria, la procesen de tal manera que pueda ser relacionada con informaciones anteriores, simultáneas o posteriores. Para que ello se cumpla han de ponerse en marcha importantes funciones y cada una de ellas, a su vez, requiere la organización y secuencia de complejos procesos que van a depender de múltiples sistemas cerebrales que habrán de actuar coordinada e integralmente, bien de forma simultánea o de forma sucesiva.

El aprendizaje es un proceso complejo que no podemos medir simplemente con unas preguntas, y que en base a las respuestas de nuestros estudiantes, por muy acertadas que estas sean, podamos afirmar que el conocimiento ha sido adquirido en su totalidad; no debemos olvidar que para que un aprendizaje se dé, éste debe ser integral, debe tomar en cuenta conocimientos, habilidades, actitudes, valores, destrezas, pero sobre todo, debe contener las respuestas a los intereses planteados por el educando donde se contemplen resoluciones a sus necesidades, tanto personales, como del entorno.

Por tal razón considero que el aprendizaje no es algo trivial sino que lleva implícitas muchas actividades y que para determinar si este fue adquirido en su totalidad, deberán implementarse mecanismos adicionales que confirmen su adquisición, sobre todo, si el proceso de enseñanza fue significativo, deberá confirmarse, de la misma manera, si el aprendiz adquirió las cualidades suficientes para atender y resolver un problema dado. Por ello es importante que los docentes comprendamos la complejidad de este proceso y desarrollemos una serie de competencias, que nos permitan diseñar, desarrollar y aplicar los instrumentos de medición adecuados en base a los diferentes estilos de aprendizaje, y que reflejen con mayor certeza el nivel de conocimiento adquirido por los estudiantes.

Concepciones de aprendizaje

¿Qué concepciones de aprendizaje nos parecen congruentes con el enfoque por competencias y por qué?

En lo personal creo que es difícil hablar de una sola corriente que englobe o sea congruente con el enfoque por competencias que propone la RIEMS, ya que al parecer varias de las concepciones sobre el aprendizaje que analizamos en el cuadro sinóptico de Pere Marqués podrían encajar en menor o mayor grado con esta nueva propuesta.

Al retomar el concepto de competencia de acuerdo a la OCDE como: “los conocimientos y habilidades que implican la capacidad de responder a demandas complejas utilizando y movilizando recursos psicosociales en un contexto particular incluyendo habilidades y actitudes”, podría descartar al conductismo, ya que éste intenta explicar el aprendizaje a partir de leyes y mecanismos comunes a todos los individuos, aunque en la actualidad sabemos y está comprobado científicamente que todos los seres humanos somos diferentes, con intereses y necesidades diferentes, por lo que no es posible aplicar los mismos mecanismos de aprendizaje a todos por igual, además de que resulta poco eficaz para la comprensión de procesos complejos y la resolución de problemas no convencionales, algo que no es congruente con el enfoque por competencias.

Los enfoques que considero que tienen cierta congruencia, algunos en menor o mayor medida, con el enfoque que promueve la RIEMS son:

• Teoría del procesamiento de la información y el aprendizaje por descubrimiento, porque también hacen referencia a la adquisición de conocimientos mediante la experimentación directa sobre la realidad, a partir de las sensaciones y percepciones obtenidas al interactuar con el medio, aplicando de manera práctica los conocimientos y transfiriéndolos a diversas situaciones.
• Aprendizaje significativo, porque al igual que en el enfoque por competencias, se habla de que los conocimientos adquiridos por los individuos deben ser interesantes, útiles, no memorísticos, y que les ayuden a resolver problemas reales, relacionando los nuevos conocimientos con los que ya tienen.

• Psicología cognitivista, porque toma en cuenta el entorno y las circunstancias que rodean los actos didácticos, algo que también se considera en el enfoque por competencias, así como también las condiciones internas que intervienen durante el proceso como la motivación, captación, comprensión, adquisición y retención, las cuales los profesores debemos considerar de tal manera que favorezcan el aprendizaje. Además, también menciona que los desafíos estimulan el aprendizaje, y en el enfoque por competencias, lo que se busca también es plantear problemas reales a los jóvenes que signifiquen un reto para ellos a través de los cuales logren un aprendizaje significativo.

• El Constructivismo sin lugar a dudas es uno de los más congruentes con el enfoque por competencias, ya que pretende la formación de personas como sujetos activos, capaces de tomar decisiones y emitir juicios de valor. Además, ambos enfoques consideran que la construcción del propio conocimiento se da mediante la interacción constante con el medio, realizando tareas que sean interesantes y que cautiven la atención del aprendiz, experimentando y resolviendo problemas, y aprendiendo de sus errores (el eje de estos modelos es el aprender haciendo). Tanto en el constructivismo como en el enfoque por competencias el maestro es un facilitador que contribuye al desarrollo de las capacidades de los estudiantes para pensar, idear, crear y reflexionar. El enfoque por competencias permite materializar la perspectiva de Piaget sobre la conformación de esquemas de acción, y al mismo tiempo, se encuentra relativamente cercano al enfoque de aprendizaje basado en la resolución de problemas.

Finalmente, el Socio-constructivismo, como complemento del constructivismo, también tiene congruencia con el enfoque por competencias. Pienso que es importante el aporte que hace Vigotski porque que engloba varias de las corrientes antes expuestas, al valorar la importancia de la interacción social y considerar que el aprendizaje es una experiencia social donde el contexto es muy importante. De esta manera el individuo no se desarrolla de forma aislada, aprende con otros, interacciona con especialistas y con otros iguales a él, haciendo que esta interacción le ofrezca un andamiaje en el que pueda apoyarse.