
No tengo duda de que la lectura de José M. Esteve nos hizo recordar nuestros inicios como docentes, es una lectura muy agradable y entretenida que a la vez nos hace reflexionar sobre la importancia que implica el llegar a ser un maestro de humanidad. En el foro ¿cómo percibo mi docencia?, la gran mayoría de nosotros manifestó las altas dosis de ansiedad que teníamos cuando nos iniciamos en esta labor, y al igual que Esteve, todos hemos ido aprendiendo a ser profesores por ensayo y por error, ya que no existe ningún manual, instructivo o receta que nos indique los pasos que tenemos que seguir para ser un buen maestro, realmente ser maestro implica un cúmulo de habilidades, conocimientos, actitudes y estrategias que sólo con el paso de tiempo y con una capacitación y actualización continua las iremos adquiriendo, conscientes de que esta tarea de aprender a ser maestro nunca termina.
Esteve tiene mucha razón al decir que la enseñanza es una profesión ambivalente, en ella podemos aburrirnos, molestarnos, desesperarnos y vivir las clases con profunda ansiedad, ¿quién de nosotros no ha experimentado todo esto?, creo que ninguno, ya sea por la indisciplina de los alumnos, la apatía de éstos por aprender, la presión social, económica y familiar, la falta de apoyo por parte de las autoridades, etc., todos estos factores nos han provocado sufrir el síndrome del maestro molesto. Pero también, si nosotros encontramos el sentido de esta labor, podemos disfrutarla, vivirla día a día con pasión y con amor, disfrutando el descubrimiento que en cada clase hacen nuestros alumnos.
Algunos factores que pueden provocar el síndrome del docente molesto, seguramente no está en nuestras manos el poder prevenirlos, pero los que tienen que ver con nuestros alumnos, sobre todo los relacionados con su actitud y rendimiento definitivamente si lo están. Es muy importante y necesario que los maestros involucremos a los padres cuando la actitud y el rendimiento de nuestros alumnos no es el adecuado, para que juntos podamos encontrar la manera de solucionar este tipo de problemas que son muy comunes sobre todo a esta edad.
La ambivalencia a la que hace referencia José M. Esteve describe perfectamente la experiencia vivida por cada uno de nosotros en nuestros centros de trabajo, tenemos dos opciones: disfrutar nuestra labor o sufrirla. Para lograr la primera nos enfrentamos a cuatro dificultades: elaborar la propia identidad profesional, ser un buen interlocutor, la disciplina y la adaptación de los contenidos de enseñanza al nivel de los alumnos.
Todos nos hemos enfrentado a ellas y aun seguimos en ese proceso de aprendizaje. Con relación a la identidad profesional, creo que la mayoría de los compañeros del grupo hemos batallado en ella, ya que nuestra formación y me incluyo, no estaba encaminada a que nos incorporáramos a la educación. Esteve menciona que entre los profesores de primaria el problema es la idealización, y para los de secundaria la vocación para enseñar, ya que su formación es otra.
Para los que estamos en la educación media superior ¿cuál es el principal problema para elaborar una identidad profesional?, ¿cómo nos enfrentamos a esta dificultad?
Agradecería sus comentarios al respecto.
Esteve tiene mucha razón al decir que la enseñanza es una profesión ambivalente, en ella podemos aburrirnos, molestarnos, desesperarnos y vivir las clases con profunda ansiedad, ¿quién de nosotros no ha experimentado todo esto?, creo que ninguno, ya sea por la indisciplina de los alumnos, la apatía de éstos por aprender, la presión social, económica y familiar, la falta de apoyo por parte de las autoridades, etc., todos estos factores nos han provocado sufrir el síndrome del maestro molesto. Pero también, si nosotros encontramos el sentido de esta labor, podemos disfrutarla, vivirla día a día con pasión y con amor, disfrutando el descubrimiento que en cada clase hacen nuestros alumnos.
Algunos factores que pueden provocar el síndrome del docente molesto, seguramente no está en nuestras manos el poder prevenirlos, pero los que tienen que ver con nuestros alumnos, sobre todo los relacionados con su actitud y rendimiento definitivamente si lo están. Es muy importante y necesario que los maestros involucremos a los padres cuando la actitud y el rendimiento de nuestros alumnos no es el adecuado, para que juntos podamos encontrar la manera de solucionar este tipo de problemas que son muy comunes sobre todo a esta edad.
La ambivalencia a la que hace referencia José M. Esteve describe perfectamente la experiencia vivida por cada uno de nosotros en nuestros centros de trabajo, tenemos dos opciones: disfrutar nuestra labor o sufrirla. Para lograr la primera nos enfrentamos a cuatro dificultades: elaborar la propia identidad profesional, ser un buen interlocutor, la disciplina y la adaptación de los contenidos de enseñanza al nivel de los alumnos.
Todos nos hemos enfrentado a ellas y aun seguimos en ese proceso de aprendizaje. Con relación a la identidad profesional, creo que la mayoría de los compañeros del grupo hemos batallado en ella, ya que nuestra formación y me incluyo, no estaba encaminada a que nos incorporáramos a la educación. Esteve menciona que entre los profesores de primaria el problema es la idealización, y para los de secundaria la vocación para enseñar, ya que su formación es otra.
Para los que estamos en la educación media superior ¿cuál es el principal problema para elaborar una identidad profesional?, ¿cómo nos enfrentamos a esta dificultad?
Agradecería sus comentarios al respecto.
No hay comentarios:
Publicar un comentario